Intervención en el ámbito escolar como estrategia de prevención: revisión de la evidencia científica

 

School-based intervention as a prevention strategy: a review of the scientific evidence

 

María Gabriela  Aguaguiña-Criollo

Psicóloga Clínica, Magister en Psicología mención Jurídica y Forense.

Universidad Católica de Cuenca, https://orcid.org/0009-0006-0020-2341

aguaguinac@ucacue.edu.ec

 

Juan Bautista Solis-Muñoz

Doctor en Filosofía con especialidad en Administración, Ph. D. Universidad Católica de Cuenca

https://orcid.org/0000-0002-3121-0233 jbsolizm@ucacue.edu.ec

 

Blanca Michelle Méndez- Cabrera

Bioquímica Farmacéutica con Master en Criminología Delincuencia y Victimología

Universidad Católica de Cuenca https://orcid.org/0009-0009-3547-5632

blanca.mendez@ucacue.edu.ec

 

 

Cuadro de texto: Abstract
Cuadro de texto: Received 2026-02-08 
Revised 2026-03-13 
Published 2026-05-05
Corresponding Author 
fbeckmann@uemtn.edu.ec 
Pages: 70-93
https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
Distributed under
 
Copyright: © The Author(s)
 

 


Crime prevention within the school environment represents a priority, considering the association between violence, antisocial behavior, and future criminal trajectories. The objective of this study is to analyze the scientific evidence regarding preventive programs, actions, and strategies implemented in schools to prevent antisocial behavior, aggression, and juvenile delinquency. A comparative document review methodology was used, based on the synthesis of experimental and quasi-experimental evaluations, as well as meta-analyses. The findings show consensus on the effectiveness of cognitive-behavioral programs, strengthening the school climate, developing social skills, and anti-bullying interventions. The studies identify isolated strategies based exclusively on recreational and informational activities as less effective. The main difference lies in the fact that the 2016 review incorporates more robust evidence regarding bullying and school violence. It is concluded that early, comprehensive, and evidence-based interventions constitute the most effective strategy for preventing antisocial behavior in school contexts.

Keywords: Crime prevention, school violence, bullying, antisocial behavior, social development

 

Resumen

La prevención de la delincuencia en el ámbito escolar representa una prioridad tomando en cuenta a la asociación entre violencia, conducta antisocial y trayectorias delictivas futuras. El objetivo del trabajo es analizar la evidencia científica sobre los programas, acciones y estrategias preventivas implementadas en el ámbito escolar para la prevención de la conducta antisocial, la agresión y la delincuencia juvenil.. Se empleó la metodología de revisión documental comparada fundamentada en la síntesis de las evaluaciones experimentales, cuasi experimentales y metaanálisis. Los hallazgos muestran coincidencias en la eficacia de los programas cognitivo- conductuales, el fortalecimiento del clima escolar, el desarrollo de las habilidades sociales y las intervenciones antibullying. Los estudios identifican como menos efectivas a las estrategias aisladas basadas con exclusividad en actividades recreativas e informativas. La principal diferencia está en que la revisión de 2016 incorpora evidencia más sólida sobre el bullying y violencia escolar. Se concluye que las intervenciones tempranas, integrales y basadas en evidencia constituyen la estrategia más efectiva para prevenir conductas antisociales en contextos escolares.

Palabras clave: Prevención del delito, violencia escolar, acoso escolar, conducta antisocial, desarrollo social

 

Introduction

La prevención del delito representa un encuadre proactivo de la política criminal que busca la disminución del impacto de la delincuencia valiéndose de la intervención en las condiciones, contextos y variables individuales, sociales y ambientales correlacionadas con el comportamiento delictivo. El enfoque articula estrategias de vigilancia comunitaria, educación en habilidades sociales, mentoría juvenil, diseño urbano y rural seguro y seguimiento de poblaciones en riesgo para generar entornos más seguros y reducir de forma sostenible la criminalidad desde las intervenciones basadas en evidencia (Santa Cruz Samame & Valdiviezo, 2026).

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO] estima que aproximadamente 246 millones de niños, niñas y adolescentes experimentan cada año violencia o acoso en la escuela, lo que afecta su estado emocional y físico, rendimiento escolar y permanencia en el sistema educativo formal. La prevención de la violencia en el contexto escolar es una prioridad planetaria para la construcción de entornos seguros y favorables para el interaprendizaje (UNESCO, 2019).

En América Latina y el Caribe, la violencia escolar sigue latente como un desafío para los sistemas educativos y los marcos de acción de la prevención. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidades para la Infancia [UNICEF] y la Organización Panamericana de la Salud [OPS] uno de cada cuatro adolescentes entre 13 y 17 años experimentó acoso escolar, hecho que afecta su bienestar, rendimiento académico y desarrollo social. Frente a este escenario, los organismos internacionales recomiendan el fortalecimiento de las estrategias preventivas basadas en evidencia para promover entornos escolares seguros y reducir la violencia entre pares (UNICEF & OPS, 2026).

La prevención en el ámbito escolar con fundamento en evidencia constituye un marco de acción para la reducción de la violencia en los entornos educativos. Un metaanálisis efectuado por Gaffney et al. (2019) analizó 100 evaluaciones de programas antibullying a nivel mundial y halló que estas intervenciones alcanzan una disminución de entre el 19 % al 20 % de perpetración de acoso escolar. Los hallazgos ponen en evidencia que los programas diseñados y evaluados científicamente pueden generar disminuciones significativas en la violencia entre pares, justificando su adopción en las políticas de prevención escolar.

Desde el antecedente, se torna fundamental entender el fenómeno de la prevención del delito basado en evidencia. Por lo cual el objetivo del manuscrito pretende Analizar la evidencia científica sobre los programas, acciones y estrategias preventivas implementadas en el ámbito escolar para la prevención de la conducta antisocial, la agresión y la delincuencia juvenil.

Methodology

La presente investigación se desarrolló con un enfoque cualitativo, de tipo documental, mediante una revisión de evidencia científica alrededor de las intervenciones en el ámbito escolar como estrategia de prevención. El estudio tuvo un alcance descriptivo y analítico, en tanto buscó la identificación, organización y examen de los principales aportes de la ciencia correlacionados con programas, acciones y estrategias preventivas aplicadas en contextos educativos (Aromataris & Munn, 2020; Page et al., 2021).

En la búsqueda de información se consultó bases de datos académicas como Scopus, Web of Science, PubMed, Scielo, Redalyc y Google Scholar. Se empleó palabras clave en español e inglés: “intervención escolar; prevención escolar; conducta antisocial; agresión; delincuencia juvenil; violencia escolar; programas preventivos; ámbito escolar; estrategias preventivas; criminología preventiva; school intervention; school-based prevention; antisocial behavior; aggression; juvenile delinquency; school violence; prevention programs; school setting; preventive strategies; crime preventio”. La estrategia de búsqueda combinó estos términos con operadores booleanos AND y OR.

La pregunta de investigación fue: ¿Qué evidencia científica existe sobre los programas, acciones y estrategias preventivas implementadas en el ámbito escolar para la prevención de la conducta antisocial, la agresión y la delincuencia juvenil?

Se incluyeron artículos científicos publicados preferentemente entre 2019 y 2026, escritos en español o inglés, que abordaron intervenciones desarrolladas en instituciones educativas orientadas a la prevención de la problemática en violencia escolar, acoso, consumo de sustancias, conductas antisociales, problemas emocionales y factores de riesgo en niños, niñas y adolescentes. Se excluyeron documentos sin revisión académica, opiniones, ensayos no científicos, trabajos duplicados y estudios no relacionados directamente con el ámbito escolar (Aromataris & Munn, 2020; Page et al., 2021).

El proceso de selección de las investigaciones se realizó en tres fases: identificación de documentos en bases de datos; revisión de títulos y resúmenes; lectura completa de los artículos seleccionados. La información extraída de cada estudio fue organizada en una matriz de análisis que incluyó: autor, año, país, objetivo de estudio, tipo de intervención escolar, población participante, metodología utilizada, principales resultados y conclusiones. Los hallazgos se analizaron mediante síntesis narrativa, agrupando la evidencia de acuerdo al tipo de intervención, problema prevenido y la efectividad reportada.

La evidencia permitió la identificación de las estrategias escolares que presentan mayor respaldo científico, sus principales limitaciones y las brechas existentes para futuras investigaciones en contextos educativos.

Results

Evidencia científica sobre la prevención del delito en la escuela según Sherman et al. (1997) (88-129).

En este apartado se presentan las intervenciones en el ámbito escolar que tienen que ver con programas eficaces, ineficaces y prometedores. Cada intervención prueba empírica contenida en el capítulo 5 del texto que trata sobre la prevención del delito en el ámbito escolar.

Desde las investigaciones de Sherman et al. (1997) las intervenciones escolares con mayore respaldo empírico son aquellas que trasforman la escuela, esclarecen normas de conducta, desarrollan competencias sociales durante periodos prolongados y enseñan habilitades cognitivo- conductuales a estudiantes en condición de riesgo. La evidencia muestra efectos estadísticamente significativos alrededor de la delincuencia, consumo de sustancias, acoso escolar, suspensiones, vandalismo y otros factores de riesgo asociados a las trayectorias delictivas. En las investigaciones de Sherman et al. (1997), la eficacia de las intervenciones se evidencia a través del tamaño del efecto (Effect Size, ES), una medida estadística que permite cuantificar la magnitud de las diferencias entre el grupo que recibe la intervención y el grupo de control.

Tabla 1. Estrategias de intervención escolar que funcionan

Estrategia eficaz

Contexto de las investigaciones

Evidencia estadística

1.- Fortalecimiento de la capacidad escolar para iniciar y sostener innovaciones.

Programas de mejora organizacional escolar, tales como: Project PATHE y Effective Project, aplicados a escuelas secundarias, incluidas escuelas urbanas con problemas de disciplina.

En Project PATHE los estudiantes reportaron menos conducta delictiva (ES = -0,16), menos consumo de drogas (ES = -0,19), menos suspensiones (ES = -027) y menos castigos escolares (ES = -0,18).

 

En Effective Schools Project, se observó una reducción significativa de la delincuencia (ES = -0,33) y mejora del orden en el aula (ES = - 0,57).

2.- Clarificación y comunicación de normas y conducta.

Muestra reglas escolares claras, disciplina consistente, refuerzo positivo y campañas escolares: programas antibullying.

En el programa de intervención de Olweus en Bergen, Noruega, con aproximadamente 2 500 estudiantes, 112 clases y 42 escuelas, el acoso escolar disminuyó en 50 %. Los tamaños del efecto oscilaron entre (ES = -0,10 y -0,50). También hubo efectos sobre absentismo, vandalismo y robo, con un efecto cercano a (ES = -0,42) en una comparación.

3.- Programas educativos integrales de competencia social aplicados durante periodos prolongados.

Programas que enseñan autocontrol, manejo del estrés, toma de decisiones, resolución de problemas sociales y comunicación. Determina programas, a saber: Life Skills Training, ALERT y programas de competencia social de Weissberg.

En ALERT, estudio experimental con 30 escuelas asignadas al azar, el inicio del consumo de marihuana fue menor en el grupo intervenido: 8,3 % frente al 12,1 % en control (ES = -0,08). En Life Skills Training, los efectos significativos permanecieron cuando hubo refuerzos: tamaños el efecto entre 0,04 y 0,16 para consumo de alcohol y marihuana. En otro estudio con 56 escuelas y 3 597 estudiantes, hubo reducción significativa de embriaguez (ES = -0,08 a -0,10).

4.- Programas de modificación de conducta y enseñanza de habilitades de pensamiento en jóvenes de alto riesgo.

Intervenciones cognitivo-conductuales orientadas a jóvenes agresivos, con alto riesgo, enfocadas en el autocontrol, solución de problemas, control de impulsos y reinterpretación de señales sociales.

Sherman et al. (1997) clasifican como eficaces para reducir consumo de sustancias y prometedores para delincuencia. La lógica empírica se apoya en investigaciones de entrenamiento cognitivo- conductual y modificación conductual que reducen conductas agresivas y disruptivas, especialmente cuando se aplican a jóvenes de alto riesgo.

Nota. Elaboración propia a partir del resumen de Sherman, L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., & Bushway, S. D. (1997). Preventing Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC: National Institute of Justice.

Los programas clasificados como: lo que no funciona son los que no demostraron disminuciones consistentes y estadísticamente significativas de la delincuencia, el consumo de drogas o denominadas también conductas problemáticas, demostrando en algunos casos efectos contrarios a los esperados.

Tabla 2. Programas ineficaces derivados de los estudios de Sherman et al. (1997)

Programa ineficaz

Contexto de la investigación

Evidencia estadística

1.- Actividades recreativas, de enriquecimiento y ocio como estrategia principal de intervención.

Programas extracurriculares para estudiantes en riesgo, centrados en actividades deportivas, recreativas y de tiempo libre.

En la línea de los reportes de Ross et al. (1992), con una población N= 667 niños de primaria de bajos ingresos, no hubo mejoras significativas en el rendimiento académico; las conductas de riesgo y la impulsividad favorecieron significativamente al grupo de control.

Cronin (1996), con N= 508 estudiantes se sexto grado en riesgo, el consumo de drogas durante el último año fue significativamente menor en el grupo de control (ES = +0,47), lo que indica un resultado contrario al esperado. Tomando en cuenta, además que, no hubo efectos significativos sobre la conducta rebelde, asistencia, apego escolar o comportamiento en la escuela.

2.- Mentoría como intervención aislada.

Programas de acompañamiento individual para jóvenes en riesgo o estudiantes con dificultades escolares.

Higgins (1978), con una población de N= 106 jóvenes que regresaban de instituciones correccionales, no se evidenció diferencias significativas en infracciones delictivas (ES = 0,25 hombres; ES = 0,23 mujeres).

Slicker y Palmer (1993), con N= 64 estudiantes de décimo grado en riesgo, no hubo efectos significativos sobre abandono escolar ni rendimiento académico. Aunque algunas investigaciones evidenciaron mejoras en asistencia, Sherman et al. (1997) concluye que la evidencia es insuficiente para demostrar efectos sobre delincuencia.

3.- Programas de educación sobre drogas basados únicamente en información o concienciación.

Programas que se limitan a transmitir información sobre los riesgos de las drogas sin entrenamiento en habilidades sociales o modificación de normas.

Se señala expresamente que muchas intervenciones financiadas por el programa Safe and Drug-Free Schools correspondían a programas de educación sobre drogas que habían demostrado ser ineficaces o producir efectos mínimos.

4.- D.AR.E. tradicional (Drug Abuse Resistance Education).

Programa impartido por policías en escuelas para prevenir el consumo de droga a través de educación y concientización.

En el capítulo 5 de Sherman et al. (1997) se incluye D.A.R.E. dentro de las intervenciones educativas ampliamente financiadas que no mostraban evidencia consistente de reducción del consumo de drogas ni de la delincuencia. Los efectos observados en las evaluaciones eran nulos o muy pequeños y no sostenidos en el tiempo.

Nota. Elaboración propia a partir del resumen de Sherman, L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., & Bushway, S. D. (1997). Preventing Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC: National Institute of Justice.

En función con la clasificación de Sherman et al. (1997) los programas prometedores son los que muestran resultados positivos sobre delincuencia, consumo de sustancias o factores de riesgo/ protección; sin embargo, la evidencia aún no es suficientemente sólida o consistente para ser calificados y clasificados como eficaces.

Tabla 3. Programas Prometedores según Sherman et al. (1997)

Programa/ estrategia

Evidencia principal

Tamaño del efecto

1.- Gestión del aula (Seattlle Project)

Mejora el apego escolar y reduce parcialmente el alcohol, la marihuana y la delincuencia.

ES= -0,11 a -0,54

2.- Child Development Project (CDP)

Reduce el alcohol y mejora las conductas prosociales.

ES= -0,12

3.- Reagrupación de estudiantes (STEP).

Mejora la adaptación escolar y el clima social.

Efectos positivos; sin embargo, evidencia insuficiente.

4.- Intervenciones normativas sobre drogas.

Reducción el alcohol y marihuana a través del cambio de normas sociales.

Efectos positivos reportados.

Nota. Elaboración propia a partir del resumen de Sherman, L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., & Bushway, S. D. (1997). Preventing Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC: National Institute of Justice.

Evidencia científica sobre la prevención el delito en la escuela según Weisburd, Farrington y Gill (2016) (p.25-85)

En este apartado se desarrolla la evidencia científica propuesta por Weisburd et al. (2016), básicamente en el capítulo 2: Developmental and Social Prevention. Se trata de una evaluación de revisiones sistemáticas de los efectos de los programas de prevención del desarrollo y social. Trabaja con los programas que previenen la conducta antisocial, dirigidos a niños y adolescentes hasta los 18 años, con el propósito de modificar los factores de riesgo individuales, familiares o escolares. Los programas identificados se clasifican en programas de prevención situacional; basada en el sistema penal; fundamentada en la disuasión, la rehabilitación o la incapacitación.

En efecto, el capítulo 2 destaca una revisión sistemática de programas escolares enfocados a la reducción de la violencia, agresión, delincuencia y acoso escolar. La clasificación se puede entender, a partir de la magnitud el efecto y la significación estadística derivada del metaanálisis. Se reportan como eficaces los programas con efectos positivos y estadísticamente significativos; ineficaces, con intervalos de confianza que incluye en el valor nulo, con efectos muy reducidos; y, prometedores, con resultados positivos, pero modestos, con evidencia aún limitados.  

La evidencia con mayor solidez se concentra en programas cognitivos-conductuales, programas antibullying estructurados y programas de prevención de violencia escolar. Los programas evidencian reducciones significativas de la agresión, el acoso y otros comportamientos problemáticos. Los tamaños del efecto (ES) oscilan entre moderados y altos, siendo específicamente destacables las intervenciones cognitivo- conductuales y los programas de manejo de la ira.

La evidencia estadística se funda en la nomenclatura “d” que corresponde al tamaño del efecto estandarizado, expresa la magnitud de la diferencia entre el grupo intervenido y el grupo de control. “OR” Odds Ratio, informa la probabilidad relativa de obtener resultados favorables en el grupo de intervención con relación al grupo de comparación. “IC” es el intervalo de confianza e indica el rango dentro del cual probablemente se encuentra el efecto real.

Tabla 4

Programas escolares eficaces según Weisburd et al. (2016)   

Programa o estrategia

Contexto de la investigación

Evidencia estadística

1.- Programas cognitivos- conductuales basados en la escuela (Robinson et al., 1999).

23 estudios; 12 con resultados sobre agresión e impulsividad en estudiantes.

D = 0,64; DE = 0,57

OR = 2,81 (IC = 1,57-5,02)

Efecto alto y significativo.

2.- Terapia cognitivo- conductual para la ira (Sukhodolsky et al., 2004)

40 estudios; 36 evaluaron agresión en niños y adolescentes.

d= 0,63; OR = 3,14 (IC= 2,57- 3,83).

Uno de los efectos más elevados hallados.

3.- Programa antibullying escolares (Farrington & Ttofi, 2009).

89 estudios; 44 incluidos en metaanálisis.

OR = 1,36 (IC= 1,26- 1,47).

Reducción significativa del acoso y victimización.

4.- Programas de prevención de violencia escolar (Mytton et al., 2002).

44 estudios; 28 con medidas de conducta agresiva.

d= -0,36; OR = 1,92 (IC= 1,41-2,66).

Reducción significativa de la agresión.

5.- Programas de intervención escolar para conducta agresiva / disruptiva (Wilson & Lipsey, 2007).

249 estudios.

d= 0,21; OR= 1,46 (IC= 1,36-1,57).

Efectividad consistente.

6.- Programas universales de prevención de violencia y agresión (Haln et al., 2007).

53 estudios escolares.

Reducción mediana del 10,3 % en violencia y 6,7 % en acoso escolar.

Nota. Elaboración propia, a partir de Weisburd, D., Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and Rehabilitation. Springer.

Los programas que se muestran a continuación no evidenciaron reducciones estadísticamente significativas en violencia, agresión o delincuencia. Si bien algunos presentan tendencias positivas, la evidencia disponible no permite afirmar que sean efectivos para la prevención de las conductas antisociales.

Tabla 5

Programas Escolares Ineficaces según Weisburd et al. (2016)

Programa o estrategia

Contexto de la investigación

Evidencia estadística

1.- Programas escolares basados en teoría (Park-Higgerson et al., 2008)

26 estudios sobre violencia, agresión y conducta externalizante.

d = -0,09 (IC= -0,23-0,05); OR = 1,18 (IC= 0,91-1,52).

No significativo.

2.- Programas generales de prevención basados en la escuela (Wilson et al., 2001).

165 estudios; 40 con resultados de delincuencia.

d = 0,04 (IC= 0.03-0,11); OR= 1,08 (IC= 0,95-1,22).

Sin evidencia significativa de reducción de delincuencia.

3.- Programas de prevención del ciberacoso (Mishna et al., 2009).

3 estudios incluidos.

Evidencia insuficiente; los estudios únicamente midieron ciberacoso y no permitieron conclusiones sólidas.

4.- Programas de prevención de violencia escolar (Howard, Flora y Griffin, 1999).

13 estudios.

Solamente información descriptiva; no se reportaron tamaños de efecto concluyentes.

Nota. Elaboración propia, a partir de Weisburd, D., Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and Rehabilitation. Springer.

Los siguientes programas denominados prometedores evidencias resultados favorables; sin embargo, con tamaños de efecto relativamente pequeños o con una base empírica aún insuficiente para afirmar una efectividad sólida. Abren alternativas interesantes para continuar investigando y perfeccionando.

Tabla 6

Programas Escolares Prometedores según Weisburd et al. (2016)

Programa o estrategia

Contexto de la investigación

Evidencia estadística

1.-Programas de prevención de violencia en escuelas primarias (Dymnicki et al., 2011).

26 estudios; 36 comparaciones.

d = 0,11 (IC= 0,06-0,16); OR= 1,22 (IC= 1,11-1,34).

Efecto pequeño pero significativas.

2.- Programas antibullying (Ferguson et al., 2007).

22 estudios experimentales y cuasiexperimentales.

r= 0,12; OR= 1,55 (IC = 1,31-1,82).

Resultados positivos moderados.

3.- Intervenciones escolares contra el acoso (Merrell et al., 2008).

16 estudios.

d= 0,27 para victimización y d = 0,04 para agresión. Efectos modestos.

4.- Intervenciones escolares contra el bullying (Vreeman & Carroll, 2007).

26 estudios.

13 de 26 intervenciones reportan reducciones claras del acoso escolar. Evidencia mixta pero alentadora.

Nota. Elaboración propia, a partir de Weisburd, D., Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and Rehabilitation. Springer.

La siguiente tabla muestra una comparación entre el estudio de Sherman et al. (1997) y Weisburd et al. (2016). Se identifican continuidades y cambios en la evidencia científica alrededor de la prevención en la escuela. Las investigaciones coinciden en que las intervenciones estructuradas, específicamente las enfocadas al desarrollo de habilitades cognitivas, sociales y conductuales, son susceptibles de mejores resultados preventivos. Po un lado, Sherman et al. (1997) enfatiza en programas de organización escolar, manejo del aula y competencias sociales; Weisburd et al. (2016), incorpora evidencia más reciente sobre programas antibullying, prevención de la violencia y encuadres cognitivo- conductuales. Los estudios identifican intervenciones de menor efectividad, aunque la revisión del 2016 cuenta con una base empírica mayormente amplia y metodológicamente mucho más robusta. En conjunto, la comparación que a continuación se muestra permite una valoración de la evolución de la prevención fundamentada en evidencia y reconoce las estrategias que mantienen su eficacia a lo largo del tiempo.

Tabla 7

Comparación de programas preventivos en la escuela de Sherman et al. (1997) y Weisburd et al. (2016).

Aspecto

Sherman et al. (1997)

Weisburd et al. (2016)

Programas efectivos

Fortalecimiento de la capacidad escolar para iniciar y sostener innovaciones.

Programas cognitivos- conductuales basados en la escuela (Robinson et al., 1999).

 

Clarificación y comunicación de normas y conducta.

Terapia cognitivo- conductual para la ira (Sukhodolsky et al., 2004)

 

Programas educativos integrales de competencia social aplicados durante periodos prolongados.

Programa antibullying escolares (Farrington & Ttofi, 2009).

 

Programas de modificación de conducta y enseñanza de habilitades de pensamiento en jóvenes de alto riesgo.

Programas de prevención de violencia escolar (Mytton et al., 2002).

 

 

Programas de intervención escolar para conducta agresiva / disruptiva (Wilson & Lipsey, 2007).

 

 

Programas universales de prevención de violencia y agresión (Haln et al., 2007).

Programas inefectivos

Actividades recreativas, de enriquecimiento y ocio como estrategia principal de intervención.

Programas escolares basados en teoría (Park-Higgerson et al., 2008)

 

Mentoría como intervención aislada.

Programas generales de prevención basados en la escuela (Wilson et al., 2001).

 

Programas de educación sobre drogas basados únicamente en información o concienciación.

Programas de prevención del ciberacoso (Mishna et al., 2009).

 

D.AR.E. tradicional (Drug Abuse Resistance Education).

Programas de prevención de violencia escolar (Howard, Flora y Griffin, 1999).

Programas prometedores

Gestión del aula (Seattlle Project).

Programas de prevención de violencia en escuelas primarias (Dymnicki et al., 2011).

 

Child Development Project (CDP)

Programas antibullying (Ferguson et al., 2007).

 

Reagrupación de estudiantes (STEP).

Intervenciones escolares contra el acoso (Merrell et al., 2008).

 

Intervenciones normativas sobre drogas.

Intervenciones escolares contra el bullying (Vreeman & Carroll, 2007).

Nota. Elaboración propia, a partir del resumen de Sherman, L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., & Bushway, S. D. (1997). Preventing Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC: National Institute of Justice; y, Weisburd, D., Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and Rehabilitation. Springer.

El programa Stop School Bullying (Greece) está clasificado como eficaz por CrimeSolutions tomando en cuenta que, un ensayo controlado aleatorizado realizado en 20 escuelas primarias y 666 estudiantes evidenció reducción estadísticamente significativa en el acoso escolar y la victimización. Las tasas de bullying decrecieron en un 55,6 % en las escuelas intervenidas frente a un 15,4 % en las escuelas de control. En tanto que, la victimización disminuyó en un 55,4 % frente a un 23,3 %, en su orden. Lo que evidencia un impacto sustancial de la intervención alrededor de la violencia entre pares (Tsiantis et al., 2013).

En esta línea de calificación como eficaz a Stop School Bullying (Greece) se cita a Stefanakou et al. (2013) que se refieren como una de las intervenciones antibullying más pertinente y relevante implementadas en Grecia, poniendo énfasis en la reducción significativa de las tasas de bullying y victimización observada en la evaluación experimental.

Conclusions

La evidencia analizada muestra que las estrategias escolares más efectivas están basadas en la orientación cognitivo- conductuales, desarrollo de habilidades sociales, manejo del aula, fortalecimiento del clima escolar y programas estructurados de prevención del bullying y la violencia. Las revisiones coinciden en que las intervenciones que fortalecen el autocontrol, la resolución de problemas, las competencias socioemocionales y los vínculos con la escuela generan los mayores impactos preventivos alrededor de la conducta antisocial, la agresión y la delincuencia juvenil.

La evidencia científica recomienda priorizar intervenciones tempranas, sostenidas y fundamentadas en evidencia empírica; en vez de, acciones aisladas, exclusivamente informativas. Las investigaciones demuestran que los programas integrales que incluyen estudiantes, docentes, familias y comunidad escolar producen mejores y mayores resultados que las estrategias centradas exclusivamente en la transmisión de información o en actividades recreativas. Se recomienda en esta línea evaluar periódicamente a los programas a través de indicadores objetivos y mediciones estadísticas de impacto.

Desde el ángulo criminológico, la principal lección aprendida es que la prevención del delito resulta más eficaz cuando se interviene tempranamente atacando los factores de riesgo presentes en la escuela, antes que las conductas problemáticas se consoliden. La evidencia rastreada demuestra que, las intervenciones basadas en evidencia superan a las estrategias intuitivas, meramente recreativas e informativas. La escuela se consolida como un espacio privilegiado de prevención social y del desarrollo, capaz de fortalecer a los factores protectores y tributar a la reducción sostenible de la delincuencia juvenil.

Reference

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Dymnicki, A. B., Wandersman, A., Osher, D., Grigorescu, V., Huang, L., & Meyer, A. L. (2011). The role of context in implementation of school-based prevention programs: Current status and future directions. Evaluation and Program Planning, 34(3), 215–227. https://doi.org/10.1016/j.evalprogplan.2011.01.001

Farrington, D. P., & Ttofi, M. M. (2009). School-based programs to reduce bullying and victimization. Campbell Systematic Reviews, 5(1), 1–148. https://doi.org/10.4073/csr.2009.6

Ferguson, C. J., San Miguel, C., Kilburn, J. C., & Sánchez, P. (2007). The effectiveness of school-based anti-bullying programs: A meta-analytic review. Criminal Justice Review, 32(4), 401–414. https://doi.org/10.1177/0734016807311712

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