Intervención
en el ámbito escolar como estrategia de prevención: revisión de la evidencia
científica
School-based intervention as a prevention
strategy: a review of the scientific evidence
María Gabriela Aguaguiña-Criollo
Psicóloga Clínica, Magister en Psicología mención Jurídica y Forense.
Universidad Católica de Cuenca, https://orcid.org/0009-0006-0020-2341
Juan Bautista Solis-Muñoz
Doctor en Filosofía con especialidad en Administración, Ph. D. Universidad
Católica de Cuenca
https://orcid.org/0000-0002-3121-0233
jbsolizm@ucacue.edu.ec
Blanca Michelle Méndez- Cabrera
Bioquímica Farmacéutica con Master en Criminología Delincuencia y
Victimología
Universidad Católica de Cuenca https://orcid.org/0009-0009-3547-5632
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Crime
prevention within the school environment represents a priority, considering the
association between violence, antisocial behavior, and future criminal
trajectories. The objective of this study is to analyze the scientific evidence
regarding preventive programs, actions, and strategies implemented in schools
to prevent antisocial behavior, aggression, and juvenile delinquency. A
comparative document review methodology was used, based on the synthesis of
experimental and quasi-experimental evaluations, as well as meta-analyses. The
findings show consensus on the effectiveness of cognitive-behavioral programs,
strengthening the school climate, developing social skills, and anti-bullying
interventions. The studies identify isolated strategies based exclusively on
recreational and informational activities as less effective. The main
difference lies in the fact that the 2016 review incorporates more robust
evidence regarding bullying and school violence. It is concluded that early,
comprehensive, and evidence-based interventions constitute the most effective
strategy for preventing antisocial behavior in school contexts.
Keywords: Crime prevention, school violence, bullying,
antisocial behavior, social development
Resumen
La prevención de la delincuencia en el ámbito
escolar representa una prioridad tomando en cuenta a la asociación entre
violencia, conducta antisocial y trayectorias delictivas futuras. El objetivo
del trabajo es analizar la evidencia científica sobre los programas, acciones y
estrategias preventivas implementadas en el ámbito escolar para la prevención
de la conducta antisocial, la agresión y la delincuencia juvenil.. Se empleó la
metodología de revisión documental comparada fundamentada en la síntesis de las
evaluaciones experimentales, cuasi experimentales y metaanálisis. Los hallazgos
muestran coincidencias en la eficacia de los programas cognitivo- conductuales,
el fortalecimiento del clima escolar, el desarrollo de las habilidades sociales
y las intervenciones antibullying. Los estudios identifican como menos
efectivas a las estrategias aisladas basadas con exclusividad en actividades
recreativas e informativas. La principal diferencia está en que la revisión de
2016 incorpora evidencia más sólida sobre el bullying y violencia escolar. Se
concluye que las intervenciones tempranas, integrales y basadas en evidencia
constituyen la estrategia más efectiva para prevenir conductas antisociales en
contextos escolares.
Palabras clave: Prevención
del delito, violencia escolar, acoso escolar, conducta antisocial, desarrollo
social
La prevención del delito representa un encuadre
proactivo de la política criminal que busca la disminución del impacto de la
delincuencia valiéndose de la intervención en las condiciones, contextos y
variables individuales, sociales y ambientales correlacionadas con el
comportamiento delictivo. El enfoque articula estrategias de vigilancia
comunitaria, educación en habilidades sociales, mentoría juvenil, diseño urbano
y rural seguro y seguimiento de poblaciones en riesgo para generar entornos más
seguros y reducir de forma sostenible la criminalidad desde las intervenciones
basadas en evidencia (Santa Cruz Samame & Valdiviezo, 2026).
La Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO] estima que aproximadamente 246
millones de niños, niñas y adolescentes experimentan cada año violencia o acoso
en la escuela, lo que afecta su estado emocional y físico, rendimiento escolar
y permanencia en el sistema educativo formal. La prevención de la violencia en
el contexto escolar es una prioridad planetaria para la construcción de
entornos seguros y favorables para el interaprendizaje (UNESCO, 2019).
En América Latina y el Caribe, la violencia escolar
sigue latente como un desafío para los sistemas educativos y los marcos de
acción de la prevención. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidades para
la Infancia [UNICEF] y la Organización Panamericana de la Salud [OPS] uno de
cada cuatro adolescentes entre 13 y 17 años experimentó acoso escolar, hecho
que afecta su bienestar, rendimiento académico y desarrollo social. Frente a
este escenario, los organismos internacionales recomiendan el fortalecimiento
de las estrategias preventivas basadas en evidencia para promover entornos
escolares seguros y reducir la violencia entre pares (UNICEF & OPS, 2026).
La prevención en el ámbito escolar con fundamento
en evidencia constituye un marco de acción para la reducción de la violencia en
los entornos educativos. Un metaanálisis efectuado por Gaffney et al. (2019)
analizó 100 evaluaciones de programas antibullying a nivel mundial y halló que
estas intervenciones alcanzan una disminución de entre el 19 % al 20 % de
perpetración de acoso escolar. Los hallazgos ponen en evidencia que los
programas diseñados y evaluados científicamente pueden generar disminuciones
significativas en la violencia entre pares, justificando su adopción en las políticas
de prevención escolar.
Desde el antecedente, se torna fundamental entender
el fenómeno de la prevención del delito basado en evidencia. Por lo cual el
objetivo del manuscrito pretende Analizar la evidencia científica sobre los
programas, acciones y estrategias preventivas implementadas en el ámbito
escolar para la prevención de la conducta antisocial, la agresión y la
delincuencia juvenil.
La presente investigación se desarrolló con un
enfoque cualitativo, de tipo documental, mediante una revisión de evidencia
científica alrededor de las intervenciones en el ámbito escolar como estrategia
de prevención. El estudio tuvo un alcance descriptivo y analítico, en tanto
buscó la identificación, organización y examen de los principales aportes de la
ciencia correlacionados con programas, acciones y estrategias preventivas
aplicadas en contextos educativos (Aromataris & Munn, 2020; Page et al.,
2021).
En la búsqueda de información se consultó bases de
datos académicas como Scopus, Web of Science, PubMed, Scielo, Redalyc y Google
Scholar. Se empleó palabras clave en español e inglés: “intervención escolar;
prevención escolar; conducta antisocial; agresión; delincuencia juvenil;
violencia escolar; programas preventivos; ámbito escolar; estrategias
preventivas; criminología preventiva; school intervention; school-based
prevention; antisocial behavior; aggression; juvenile delinquency; school
violence; prevention programs; school setting; preventive strategies; crime
preventio”. La estrategia de búsqueda combinó estos términos con operadores
booleanos AND y OR.
La pregunta de investigación fue: ¿Qué evidencia
científica existe sobre los programas, acciones y estrategias preventivas
implementadas en el ámbito escolar para la prevención de la conducta
antisocial, la agresión y la delincuencia juvenil?
Se incluyeron artículos científicos publicados
preferentemente entre 2019 y 2026, escritos en español o inglés, que abordaron
intervenciones desarrolladas en instituciones educativas orientadas a la
prevención de la problemática en violencia escolar, acoso, consumo de
sustancias, conductas antisociales, problemas emocionales y factores de riesgo
en niños, niñas y adolescentes. Se excluyeron documentos sin revisión
académica, opiniones, ensayos no científicos, trabajos duplicados y estudios no
relacionados directamente con el ámbito escolar (Aromataris & Munn, 2020;
Page et al., 2021).
El proceso de selección de las investigaciones se
realizó en tres fases: identificación de documentos en bases de datos; revisión
de títulos y resúmenes; lectura completa de los artículos seleccionados. La
información extraída de cada estudio fue organizada en una matriz de análisis
que incluyó: autor, año, país, objetivo de estudio, tipo de intervención
escolar, población participante, metodología utilizada, principales resultados
y conclusiones. Los hallazgos se analizaron mediante síntesis narrativa,
agrupando la evidencia de acuerdo al tipo de intervención, problema prevenido y
la efectividad reportada.
La evidencia permitió la identificación de las
estrategias escolares que presentan mayor respaldo científico, sus principales
limitaciones y las brechas existentes para futuras investigaciones en contextos
educativos.
Evidencia científica sobre la prevención del delito
en la escuela según Sherman et al. (1997) (88-129).
En este apartado se presentan las intervenciones en
el ámbito escolar que tienen que ver con programas eficaces, ineficaces y
prometedores. Cada intervención prueba empírica contenida en el capítulo 5 del
texto que trata sobre la prevención del delito en el ámbito escolar.
Desde las investigaciones de Sherman et al. (1997)
las intervenciones escolares con mayore respaldo empírico son aquellas que
trasforman la escuela, esclarecen normas de conducta, desarrollan competencias
sociales durante periodos prolongados y enseñan habilitades cognitivo-
conductuales a estudiantes en condición de riesgo. La evidencia muestra efectos
estadísticamente significativos alrededor de la delincuencia, consumo de
sustancias, acoso escolar, suspensiones, vandalismo y otros factores de riesgo asociados
a las trayectorias delictivas. En las investigaciones de Sherman et al. (1997),
la eficacia de las intervenciones se evidencia a través del tamaño del efecto
(Effect Size, ES), una medida estadística que permite cuantificar la magnitud
de las diferencias entre el grupo que recibe la intervención y el grupo de
control.
Tabla 1. Estrategias de intervención escolar que
funcionan
|
Estrategia eficaz |
Contexto de las
investigaciones |
Evidencia estadística |
|
1.- Fortalecimiento de la capacidad
escolar para iniciar y sostener innovaciones. |
Programas de mejora organizacional
escolar, tales como: Project PATHE y Effective Project, aplicados a escuelas
secundarias, incluidas escuelas urbanas con problemas de disciplina. |
En Project PATHE los estudiantes
reportaron menos conducta delictiva (ES = -0,16), menos consumo de drogas (ES
= -0,19), menos suspensiones (ES = -027) y menos castigos escolares (ES =
-0,18). En Effective Schools Project, se observó
una reducción significativa de la delincuencia (ES = -0,33) y mejora del
orden en el aula (ES = - 0,57). |
|
2.- Clarificación y comunicación de
normas y conducta. |
Muestra reglas escolares claras,
disciplina consistente, refuerzo positivo y campañas escolares: programas
antibullying. |
En el programa de intervención de Olweus
en Bergen, Noruega, con aproximadamente 2 500 estudiantes, 112 clases y 42
escuelas, el acoso escolar disminuyó en 50 %. Los tamaños del efecto
oscilaron entre (ES = -0,10 y -0,50). También hubo efectos sobre absentismo,
vandalismo y robo, con un efecto cercano a (ES = -0,42) en una comparación. |
|
3.- Programas educativos integrales de
competencia social aplicados durante periodos prolongados. |
Programas que enseñan autocontrol, manejo
del estrés, toma de decisiones, resolución de problemas sociales y
comunicación. Determina programas, a saber: Life Skills Training, ALERT y
programas de competencia social de Weissberg. |
En ALERT, estudio experimental con 30
escuelas asignadas al azar, el inicio del consumo de marihuana fue menor en
el grupo intervenido: 8,3 % frente al 12,1 % en control (ES = -0,08). En Life
Skills Training, los efectos significativos permanecieron cuando hubo
refuerzos: tamaños el efecto entre 0,04 y 0,16 para consumo de alcohol y
marihuana. En otro estudio con 56 escuelas y 3 597 estudiantes, hubo
reducción significativa de embriaguez (ES = -0,08 a -0,10). |
|
4.- Programas de modificación de conducta
y enseñanza de habilitades de pensamiento en jóvenes de alto riesgo. |
Intervenciones cognitivo-conductuales
orientadas a jóvenes agresivos, con alto riesgo, enfocadas en el autocontrol,
solución de problemas, control de impulsos y reinterpretación de señales
sociales. |
Sherman et al. (1997) clasifican como
eficaces para reducir consumo de sustancias y prometedores para delincuencia.
La lógica empírica se apoya en investigaciones de entrenamiento cognitivo-
conductual y modificación conductual que reducen conductas agresivas y
disruptivas, especialmente cuando se aplican a jóvenes de alto riesgo. |
Nota. Elaboración propia a partir del resumen de Sherman,
L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., &
Bushway, S. D. (1997). Preventing
Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC:
National Institute of Justice.
Los programas clasificados como: lo que no funciona
son los que no demostraron disminuciones consistentes y estadísticamente
significativas de la delincuencia, el consumo de drogas o denominadas también
conductas problemáticas, demostrando en algunos casos efectos contrarios a los
esperados.
Tabla 2. Programas
ineficaces derivados de los estudios de Sherman et al. (1997)
|
Programa ineficaz |
Contexto de la
investigación |
Evidencia estadística |
|
1.- Actividades recreativas, de
enriquecimiento y ocio como estrategia principal de intervención. |
Programas extracurriculares para
estudiantes en riesgo, centrados en actividades deportivas, recreativas y de
tiempo libre. |
En la línea de los reportes de Ross et
al. (1992), con una población N= 667 niños de primaria de bajos ingresos, no
hubo mejoras significativas en el rendimiento académico; las conductas de
riesgo y la impulsividad favorecieron significativamente al grupo de control.
Cronin (1996), con N= 508 estudiantes se
sexto grado en riesgo, el consumo de drogas durante el último año fue
significativamente menor en el grupo de control (ES = +0,47), lo que indica
un resultado contrario al esperado. Tomando en cuenta, además que, no hubo
efectos significativos sobre la conducta rebelde, asistencia, apego escolar o
comportamiento en la escuela. |
|
2.- Mentoría como intervención aislada. |
Programas de acompañamiento individual
para jóvenes en riesgo o estudiantes con dificultades escolares. |
Higgins (1978), con una población de N=
106 jóvenes que regresaban de instituciones correccionales, no se evidenció
diferencias significativas en infracciones delictivas (ES = 0,25 hombres; ES
= 0,23 mujeres). Slicker y Palmer (1993), con N= 64
estudiantes de décimo grado en riesgo, no hubo efectos significativos sobre
abandono escolar ni rendimiento académico. Aunque algunas investigaciones
evidenciaron mejoras en asistencia, Sherman et al. (1997) concluye que la
evidencia es insuficiente para demostrar efectos sobre delincuencia. |
|
3.- Programas de educación sobre drogas
basados únicamente en información o concienciación. |
Programas que se limitan a transmitir
información sobre los riesgos de las drogas sin entrenamiento en habilidades
sociales o modificación de normas. |
Se señala expresamente que muchas
intervenciones financiadas por el programa Safe and Drug-Free Schools
correspondían a programas de educación sobre drogas que habían demostrado ser
ineficaces o producir efectos mínimos. |
|
4.- D.AR.E. tradicional (Drug Abuse
Resistance Education). |
Programa impartido por policías en
escuelas para prevenir el consumo de droga a través de educación y
concientización. |
En el capítulo 5 de Sherman et al. (1997)
se incluye D.A.R.E. dentro de las intervenciones educativas ampliamente
financiadas que no mostraban evidencia consistente de reducción del consumo
de drogas ni de la delincuencia. Los efectos observados en las evaluaciones
eran nulos o muy pequeños y no sostenidos en el tiempo. |
Nota. Elaboración propia a partir del resumen de Sherman,
L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., &
Bushway, S. D. (1997). Preventing
Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC:
National Institute of Justice.
En función con la clasificación de Sherman et al.
(1997) los programas prometedores son los que muestran resultados positivos
sobre delincuencia, consumo de sustancias o factores de riesgo/ protección; sin
embargo, la evidencia aún no es suficientemente sólida o consistente para ser
calificados y clasificados como eficaces.
Tabla 3. Programas
Prometedores según Sherman et al. (1997)
|
Programa/ estrategia |
Evidencia principal |
Tamaño del efecto |
|
1.- Gestión del aula (Seattlle Project) |
Mejora el apego escolar y reduce
parcialmente el alcohol, la marihuana y la delincuencia. |
ES= -0,11 a -0,54 |
|
2.- Child Development Project (CDP) |
Reduce el alcohol y mejora las conductas
prosociales. |
ES= -0,12 |
|
3.- Reagrupación de estudiantes (STEP). |
Mejora la adaptación escolar y el clima
social. |
Efectos positivos; sin embargo, evidencia
insuficiente. |
|
4.- Intervenciones normativas sobre
drogas. |
Reducción el alcohol y marihuana a través
del cambio de normas sociales. |
Efectos positivos reportados. |
Nota. Elaboración propia a partir del resumen de Sherman,
L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., &
Bushway, S. D. (1997). Preventing
Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC:
National Institute of Justice.
Evidencia científica sobre la prevención el delito
en la escuela según Weisburd, Farrington y Gill (2016) (p.25-85)
En este apartado se desarrolla la evidencia
científica propuesta por Weisburd et al. (2016), básicamente en el capítulo 2: Developmental
and Social Prevention. Se trata de una evaluación de revisiones sistemáticas de
los efectos de los programas de prevención del desarrollo y social. Trabaja con
los programas que previenen la conducta antisocial, dirigidos a niños y
adolescentes hasta los 18 años, con el propósito de modificar los factores de
riesgo individuales, familiares o escolares. Los programas identificados se
clasifican en programas de prevención situacional; basada en el sistema penal;
fundamentada en la disuasión, la rehabilitación o la incapacitación.
En efecto, el capítulo 2 destaca una revisión
sistemática de programas escolares enfocados a la reducción de la violencia,
agresión, delincuencia y acoso escolar. La clasificación se puede entender, a
partir de la magnitud el efecto y la significación estadística derivada del
metaanálisis. Se reportan como eficaces los programas con efectos positivos y
estadísticamente significativos; ineficaces, con intervalos de confianza que
incluye en el valor nulo, con efectos muy reducidos; y, prometedores, con
resultados positivos, pero modestos, con evidencia aún limitados.
La evidencia con mayor solidez se concentra en
programas cognitivos-conductuales, programas antibullying estructurados y
programas de prevención de violencia escolar. Los programas evidencian
reducciones significativas de la agresión, el acoso y otros comportamientos
problemáticos. Los tamaños del efecto (ES) oscilan entre moderados y altos,
siendo específicamente destacables las intervenciones cognitivo- conductuales y
los programas de manejo de la ira.
La evidencia estadística se funda en la
nomenclatura “d” que corresponde al tamaño del efecto estandarizado, expresa la
magnitud de la diferencia entre el grupo intervenido y el grupo de control.
“OR” Odds Ratio, informa la probabilidad relativa de obtener resultados
favorables en el grupo de intervención con relación al grupo de comparación.
“IC” es el intervalo de confianza e indica el rango dentro del cual
probablemente se encuentra el efecto real.
Tabla 4
Programas escolares
eficaces según Weisburd et al. (2016)
|
Programa o estrategia |
Contexto de la
investigación |
Evidencia estadística |
|
1.- Programas cognitivos- conductuales
basados en la escuela (Robinson et al., 1999). |
23 estudios; 12 con resultados sobre
agresión e impulsividad en estudiantes. |
D = 0,64; DE = 0,57 OR = 2,81 (IC = 1,57-5,02) Efecto alto y significativo. |
|
2.- Terapia cognitivo- conductual para la
ira (Sukhodolsky et al., 2004) |
40 estudios; 36 evaluaron agresión en
niños y adolescentes. |
d= 0,63; OR = 3,14 (IC= 2,57- 3,83). Uno de los efectos más elevados hallados. |
|
3.- Programa
antibullying escolares (Farrington & Ttofi, 2009). |
89 estudios; 44 incluidos en
metaanálisis. |
OR = 1,36 (IC= 1,26- 1,47). Reducción significativa del acoso y victimización. |
|
4.- Programas de prevención de violencia
escolar (Mytton et al., 2002). |
44 estudios; 28 con medidas de conducta
agresiva. |
d= -0,36; OR = 1,92 (IC= 1,41-2,66). Reducción significativa de la agresión. |
|
5.- Programas de intervención escolar
para conducta agresiva / disruptiva (Wilson & Lipsey, 2007). |
249 estudios. |
d= 0,21; OR= 1,46 (IC= 1,36-1,57). Efectividad consistente. |
|
6.- Programas universales de prevención de violencia y agresión (Haln et
al., 2007). |
53 estudios escolares. |
Reducción mediana del 10,3 % en violencia y 6,7 % en acoso escolar. |
Nota. Elaboración propia, a partir
de Weisburd,
D., Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and Rehabilitation.
Springer.
Los programas que se muestran a continuación no
evidenciaron reducciones estadísticamente significativas en violencia, agresión
o delincuencia. Si bien algunos presentan tendencias positivas, la evidencia
disponible no permite afirmar que sean efectivos para la prevención de las
conductas antisociales.
Tabla 5
Programas Escolares
Ineficaces según Weisburd et al. (2016)
|
Programa o estrategia |
Contexto de la
investigación |
Evidencia estadística |
|
1.- Programas escolares basados en teoría
(Park-Higgerson et al., 2008) |
26 estudios sobre violencia, agresión y
conducta externalizante. |
d = -0,09 (IC= -0,23-0,05); OR = 1,18
(IC= 0,91-1,52). No significativo. |
|
2.- Programas generales de prevención
basados en la escuela (Wilson et al., 2001). |
165 estudios; 40 con resultados de
delincuencia. |
d = 0,04 (IC= 0.03-0,11); OR= 1,08 (IC=
0,95-1,22). Sin evidencia significativa de reducción
de delincuencia. |
|
3.- Programas de prevención del
ciberacoso (Mishna et al., 2009). |
3 estudios incluidos. |
Evidencia insuficiente; los estudios
únicamente midieron ciberacoso y no permitieron conclusiones sólidas. |
|
4.- Programas de prevención de violencia
escolar (Howard, Flora y Griffin, 1999). |
13 estudios. |
Solamente información descriptiva; no se
reportaron tamaños de efecto concluyentes. |
Nota. Elaboración propia, a partir de Weisburd, D.,
Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and Rehabilitation. Springer.
Los siguientes programas denominados prometedores
evidencias resultados favorables; sin embargo, con tamaños de efecto
relativamente pequeños o con una base empírica aún insuficiente para afirmar
una efectividad sólida. Abren alternativas interesantes para continuar
investigando y perfeccionando.
Tabla 6
Programas Escolares
Prometedores según Weisburd et al. (2016)
|
Programa o estrategia |
Contexto de la
investigación |
Evidencia estadística |
|
1.-Programas de prevención de violencia
en escuelas primarias (Dymnicki et al., 2011). |
26 estudios; 36 comparaciones. |
d = 0,11 (IC= 0,06-0,16); OR= 1,22 (IC=
1,11-1,34). Efecto pequeño pero significativas. |
|
2.- Programas
antibullying (Ferguson et al., 2007). |
22 estudios experimentales y
cuasiexperimentales. |
r= 0,12; OR= 1,55 (IC = 1,31-1,82). Resultados positivos moderados. |
|
3.- Intervenciones escolares contra el
acoso (Merrell et al., 2008). |
16 estudios. |
d= 0,27 para victimización y d = 0,04
para agresión. Efectos modestos. |
|
4.- Intervenciones escolares contra el
bullying (Vreeman & Carroll, 2007). |
26 estudios. |
13 de 26 intervenciones reportan
reducciones claras del acoso escolar. Evidencia mixta pero alentadora. |
Nota. Elaboración propia, a partir de Weisburd, D.,
Farrington, D. P., & Gill, C. (Eds.). (2016). What Works in Crime Prevention and
Rehabilitation. Springer.
La siguiente tabla muestra una comparación entre el
estudio de Sherman et al. (1997) y Weisburd et al. (2016). Se identifican
continuidades y cambios en la evidencia científica alrededor de la prevención
en la escuela. Las investigaciones coinciden en que las intervenciones
estructuradas, específicamente las enfocadas al desarrollo de habilitades cognitivas,
sociales y conductuales, son susceptibles de mejores resultados preventivos. Po
un lado, Sherman et al. (1997) enfatiza en programas de organización escolar,
manejo del aula y competencias sociales; Weisburd et al. (2016), incorpora
evidencia más reciente sobre programas antibullying, prevención de la violencia
y encuadres cognitivo- conductuales. Los estudios identifican intervenciones de
menor efectividad, aunque la revisión del 2016 cuenta con una base empírica
mayormente amplia y metodológicamente mucho más robusta. En conjunto, la
comparación que a continuación se muestra permite una valoración de la
evolución de la prevención fundamentada en evidencia y reconoce las estrategias
que mantienen su eficacia a lo largo del tiempo.
Tabla 7
Comparación de programas preventivos en la escuela de
Sherman et al. (1997) y Weisburd et al. (2016).
|
Aspecto |
Sherman et al. (1997) |
Weisburd et al. (2016) |
|
Programas efectivos |
Fortalecimiento de la capacidad escolar
para iniciar y sostener innovaciones. |
Programas cognitivos- conductuales basados en la escuela (Robinson et
al., 1999). |
|
|
Clarificación y comunicación de normas y
conducta. |
Terapia cognitivo- conductual para la ira (Sukhodolsky et al., 2004) |
|
|
Programas educativos integrales de
competencia social aplicados durante periodos prolongados. |
Programa antibullying escolares (Farrington &
Ttofi, 2009). |
|
|
Programas de modificación de conducta y
enseñanza de habilitades de pensamiento en jóvenes de alto riesgo. |
Programas de prevención de violencia escolar (Mytton et al., 2002). |
|
|
|
Programas de intervención escolar para conducta agresiva / disruptiva
(Wilson & Lipsey, 2007). |
|
|
|
Programas universales de prevención de violencia y agresión (Haln et al.,
2007). |
|
Programas inefectivos |
Actividades recreativas, de
enriquecimiento y ocio como estrategia principal de intervención. |
Programas escolares basados en teoría
(Park-Higgerson et al., 2008) |
|
|
Mentoría como intervención aislada. |
Programas generales de prevención basados
en la escuela (Wilson et al., 2001). |
|
|
Programas de educación sobre drogas
basados únicamente en información o concienciación. |
Programas de prevención del ciberacoso
(Mishna et al., 2009). |
|
|
D.AR.E. tradicional (Drug Abuse Resistance Education). |
Programas de prevención de violencia
escolar (Howard, Flora y Griffin, 1999). |
|
Programas prometedores |
Gestión del aula (Seattlle Project). |
Programas de prevención de violencia en escuelas primarias (Dymnicki et
al., 2011). |
|
|
Child Development Project (CDP) |
Programas antibullying (Ferguson et al., 2007). |
|
|
Reagrupación de estudiantes (STEP). |
Intervenciones escolares contra el acoso (Merrell et al., 2008). |
|
|
Intervenciones normativas sobre drogas. |
Intervenciones escolares contra el bullying (Vreeman & Carroll,
2007). |
Nota. Elaboración propia, a partir del resumen de Sherman,
L. W., Gottfredson, D. C., MacKenzie, D. L., Eck, J., Reuter, P., &
Bushway, S. D. (1997). Preventing
Crime: What Works, What Doesn't, What's Promising. Washington, DC:
National Institute of Justice; y, Weisburd, D., Farrington, D. P., & Gill,
C. (Eds.). (2016). What Works
in Crime Prevention and Rehabilitation. Springer.
El programa Stop School Bullying (Greece) está
clasificado como eficaz por CrimeSolutions tomando en cuenta que, un ensayo
controlado aleatorizado realizado en 20 escuelas primarias y 666 estudiantes
evidenció reducción estadísticamente significativa en el acoso escolar y la
victimización. Las tasas de bullying decrecieron en un 55,6 % en las escuelas
intervenidas frente a un 15,4 % en las escuelas de control. En tanto que, la
victimización disminuyó en un 55,4 % frente a un 23,3 %, en su orden. Lo que
evidencia un impacto sustancial de la intervención alrededor de la violencia
entre pares (Tsiantis et al., 2013).
En esta línea de calificación como eficaz a Stop
School Bullying (Greece) se cita a Stefanakou et al. (2013) que se refieren
como una de las intervenciones antibullying más pertinente y relevante
implementadas en Grecia, poniendo énfasis en la reducción significativa de las
tasas de bullying y victimización observada en la evaluación experimental.
La evidencia analizada muestra que las estrategias
escolares más efectivas están basadas en la orientación cognitivo-
conductuales, desarrollo de habilidades sociales, manejo del aula,
fortalecimiento del clima escolar y programas estructurados de prevención del
bullying y la violencia. Las revisiones coinciden en que las intervenciones que
fortalecen el autocontrol, la resolución de problemas, las competencias
socioemocionales y los vínculos con la escuela generan los mayores impactos
preventivos alrededor de la conducta antisocial, la agresión y la delincuencia
juvenil.
La evidencia científica recomienda priorizar
intervenciones tempranas, sostenidas y fundamentadas en evidencia empírica; en
vez de, acciones aisladas, exclusivamente informativas. Las investigaciones
demuestran que los programas integrales que incluyen estudiantes, docentes,
familias y comunidad escolar producen mejores y mayores resultados que las
estrategias centradas exclusivamente en la transmisión de información o en
actividades recreativas. Se recomienda en esta línea evaluar periódicamente a
los programas a través de indicadores objetivos y mediciones estadísticas de
impacto.
Desde el ángulo criminológico, la principal lección
aprendida es que la prevención del delito resulta más eficaz cuando se
interviene tempranamente atacando los factores de riesgo presentes en la
escuela, antes que las conductas problemáticas se consoliden. La evidencia
rastreada demuestra que, las intervenciones basadas en evidencia superan a las
estrategias intuitivas, meramente recreativas e informativas. La escuela se
consolida como un espacio privilegiado de prevención social y del desarrollo,
capaz de fortalecer a los factores protectores y tributar a la reducción
sostenible de la delincuencia juvenil.
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