Crimen
organizado, mercados ilícitos y factores estructurales en Ecuador: aproximación
teórica y evidencia empírica
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Ramón
Esteban Peñafiel-Maldonado[*]
Blanca
Michelle Mendez Cabrera*
Xavier
Stalin Humala Andrade*
Marcelo
Fabián Cordero González*
Álvaro
Sebastián Cumbe-Saquisili*
Resumen
La
delincuencia organizada representa uno de los fenómenos delictivos más
intrincados del panorama moderno, atribuible a su capacidad de adaptación, su
proliferación transnacional y su interrelación con los mercados ilícitos
mundiales. En este contexto, el presente artículo tuvo como objetivo analizar
el crimen organizado, los mercados ilícitos y los factores estructurales
asociados a su expansión en Ecuador a partir de la revisión de la literatura
científica y de la evidencia empírica disponible. Metodológicamente, la
investigación se llevó a cabo a través de un marco cualitativo utilizando una
revisión de la literatura, basada en el análisis documental de informes de
organizaciones internacionales, literatura académica especializada e
investigaciones empíricas sobre el crimen organizado, las rutas transnacionales
y las economías ilegales. Los hallazgos indican que la proliferación de la
delincuencia organizada está vinculada predominantemente a factores
estructurales, incluida la corrupción institucional, la fragilidad del estado
de derecho, los beneficios geográficos y logísticos de ciertas regiones y el
avance de las infraestructuras tecnológicas que mejoran la coordinación de las
redes delictivas. En conclusión, la delincuencia organizada debe conceptualizarse
como un fenómeno estructural que surge de la interacción entre las
vulnerabilidades institucionales, las ventajas territoriales y las innovaciones
tecnológicas que amplían el alcance de los mercados ilegales.
Palabras
clave: crimen organizado; mercados ilícitos;
rutas transnacionales; corrupción institucional; Ecuador.
Organized crime, illicit markets, and
structural factors in Ecuador: theoretical approach and empirical evidence
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Abstract
Organized
crime represents one of the most complex criminal phenomena in the modern
world, due to its adaptability, its transnational spread, and its
interconnection with global illicit markets. In this context, the objective of
this article was to analyze organized crime, illicit markets, and the
structural factors associated with their expansion in Ecuador based on a review
of the scientific literature and available empirical evidence.
Methodologically, the research was conducted using a qualitative framework
based on a literature review, which involved a documentary analysis of reports
from international organizations, specialized academic literature, and
empirical studies on organized crime, transnational routes, and illicit
economies. The findings indicate that the proliferation of organized crime is
predominantly linked to structural factors, including institutional corruption,
the fragility of the rule of law, the geographical and logistical advantages of
certain regions, and advances in technological infrastructure that improve the
coordination of criminal networks. In conclusion, organized crime should be
conceptualized as a structural phenomenon arising from the interaction between
institutional vulnerabilities, territorial advantages, and technological
innovations that expand the reach of illegal markets.
Keywords:
organized crime; illicit markets; transnational routes;
institutional corruption; Ecuador.
Received : 03-03-2026
Approved: 21-03-2026
INTRODUCCIÓN
El
Informe mundial sobre las drogas publicado por la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito aclara que la prevalencia mundial del
consumo de drogas ilícitas ha mostrado una trayectoria ascendente persistente
durante la década anterior. En el año 2023, se estimó que casi 316 millones de
personas de entre 15 y 64 años consumieron alguna forma de droga ilícita, lo
que representa aproximadamente el 6% de la población mundial.
En
este contexto, el cannabis sigue siendo la sustancia más buscada, seguida de
los opioides, las anfetaminas, la cocaína y el éxtasis. Esta escalada de la
demanda mundial ha obligado a las organizaciones delictivas transnacionales a
modificar sistemáticamente sus rutas de tráfico, sus estrategias de mercado y
sus mecanismos de distribución, a fin de garantizar el suministro
ininterrumpido de los mercados ilícitos. Al mismo tiempo, el informe destaca
una notable proliferación del mercado de drogas sintéticas, con incautaciones
que han alcanzado niveles sin precedentes, en particular en lo que respecta a
la metanfetamina y sus derivados.
Por
ello, las entidades delictivas han intensificado sus actividades, capitalizando
la inestabilidad mundial para aumentar la producción, el tráfico y la
diversificación de sus actividades ilícitas, lo que afecta directamente a la
seguridad, la salud pública y la estabilidad socioeconómica de los
estados-nación (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
[UNODC], 2024, 2025).
De
acuerdo con estas tendencias mundiales, el informe anual de INTERPOL señala que
las redes delictivas transnacionales han aumentado sus capacidades operativas
mediante estructuras cada vez más complejas que están interconectadas en varias
economías ilegales. A lo largo del año 2024, las operaciones de colaboración
entre los 196 países miembros arrojaron resultados tangibles en la
confrontación contra estas redes, incluida una iniciativa mundial dirigida a
los centros de estafa, en la que participaron 116 países y territorios y
culminó con aproximadamente 2500 arrestos relacionados con actividades
fraudulentas relacionadas con los mercados de drogas, armas y trata de
personas. Estas observaciones indican una tendencia creciente hacia la
convergencia de las actividades delictivas físicas y digitales a escala
mundial.
Además,
el informe titulado Criminalidad y dinámica de la delincuencia múltiple en
América Latina, basado en el Índice Global de Delincuencia Organizada, indica
que América Latina tiene la incidencia regional más alta de delincuencia
organizada a nivel mundial, con una puntuación promedio superior a 5,3/10, lo
que demuestra la existencia simultánea de múltiples economías delictivas, como
el tráfico de drogas, la extorsión, la trata de personas y el tráfico de armas.
Más del 70% de los países de la región muestran una plétora de dinámicas
delictivas, caracterizadas por redes delictivas adaptables, coaliciones
efímeras y un considerable desorden organizacional, que exacerban la violencia
y limitan la eficacia de las capacidades de respuesta de los estados (Organización
Internacional de Policía Criminal [INTERPOL], 2024; Iniciativa mundial contra
la delincuencia organizada transnacional [GI-TOC], 2023). A la luz de este
paradigma regional, Ecuador ha experimentado una transformación notable en las
modalidades operativas del crimen organizado. El informe que aclara el crimen
organizado expresa que la nación se ha establecido como un centro fundamental
para el crimen organizado regional, como lo demuestra una tasa de criminalidad
que supera los 6,0/10 en el Índice Global de Delincuencia Organizada. El
tráfico de drogas es el eje principal de la economía criminal, dado que las
incautaciones superan las 200 toneladas de cocaína al año, y más del 70% de
estas operaciones se concentran principalmente en los puertos marítimos, lo que
subraya la importancia logística de la nación dentro de los corredores
transnacionales hacia Europa y los Estados Unidos. Además, la proliferación de
las actividades de lavado de dinero, intensificadas por la dolarización y la
utilización de empresas fantasma, junto con la escalada del tráfico ilegal de
armas que proviene de los mercados regionales, son factores que aumentan las
capacidades operativas y violentas de las organizaciones delictivas
(Observatorio Ecuatoriano de la Delincuencia Organizada [OCEO], 2023). Sin
embargo, a pesar de la acumulación de evidencia empírica sobre la
intensificación de estos fenómenos, es imperativo integrar los marcos teóricos
predominantes y el conocimiento empírico encapsulado en la literatura académica
para facilitar una comprensión integral de la interacción entre el crimen
organizado, los mercados ilícitos y los determinantes estructurales en el
contexto ecuatoriano. En virtud de ello, el artículo tuvo como objetivo
analizar el crimen organizado, los mercados ilícitos y los factores
estructurales asociados a su expansión en Ecuador a partir de la revisión de la
literatura científica y de la evidencia empírica disponible.
METODOLOGÍA
Este
estudio se construye dentro de un paradigma cualitativo dirigido al análisis de
la literatura académica, con el propósito de investigar y sistematizar los
conocimientos teóricos y empíricos que aclaran la relación entre el crimen
organizado, los mercados ilícitos y los determinantes estructurales que
contribuyen a su expansión en el contexto ecuatoriano.
En
este sentido, el artículo utiliza una metodología de análisis documental basada
en la identificación, el examen y la síntesis crítica de la literatura
académica y los informes institucionales que son pertinentes para la
comprensión integral del fenómeno. Donde, la revisión de la literatura se basa
en publicaciones científicas especializadas, informes de organizaciones
globales e investigaciones empíricas que exploran el crimen organizado desde
puntos de vista criminológico, económico y sociopolítico, lo que permite la
integración de varios marcos interpretativos sobre la dinámica de las redes
delictivas transnacionales.
En
este contexto, se evalúan los documentos de organizaciones internacionales e
instituciones de investigación que analizan las tendencias del crimen
organizado y los mercados ilícitos a nivel mundial, regional y nacional,
incluido el Informe mundial sobre las drogas publicado por la Oficina de las
Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los informes anuales de la
INTERPOL, el Índice Global de Delincuencia Organizada y el Informe sobre la
caracterización del crimen organizado en Ecuador producido por el Observatorio
Ecuatoriano de Delincuencia Organizada. A partir de estas fuentes, se delinean
los marcos teóricos predominantes, los conocimientos empíricos y las variables
estructurales que permiten interpretar la proliferación del crimen organizado
en Ecuador.
La
revisión de la literatura aspira a sintetizar las contribuciones de la
literatura existente a través de un análisis interpretativo que entrelaza las
perspectivas teóricas sobre las organizaciones delictivas y los mercados
ilícitos con la evidencia empírica disponible. En consecuencia, el estudio no
está organizado de acuerdo con los protocolos metodológicos de las revisiones
sistemáticas como PRISMA 2020, ya que su objetivo no es producir una síntesis
sistemática cuantificable de los estudios, sino evaluar crítica y
argumentativamente el estado actual del conocimiento sobre el fenómeno en
investigación.
RESULTADOS
Aproximaciones
teóricas al crimen organizado, las organizaciones criminales y los mercados
ilícitos
Esta
sección profundiza en los marcos teóricos que informan la comprensión del
crimen organizado, las empresas delictivas y los mercados ilícitos, y sintetiza
los conocimientos conceptuales de diversos paradigmas analíticos. En
consecuencia, se presenta un análisis exhaustivo de los principales marcos
teóricos que dilucidan los fundamentos organizativos, económicos y
transnacionales de estas entidades, teniendo en cuenta tanto las reflexiones
teóricas como la evidencia empírica acumulada en diversos contextos.
Inicialmente,
la base epistemológica de la teoría de la empresa delictiva mejora la
comprensión del delito desde un punto de vista organizativo y racional, al
delinear a las organizaciones delictivas como entidades funcionales dirigidas
hacia objetivos específicos, similares a las empresas económicas legítimas.
Desde
esta perspectiva analítica, el crimen organizado se interpreta a través de la
dinámica de la coordinación, la división del trabajo y la toma de decisiones
estratégicas colectivas. En consecuencia, el fenómeno pasa de ser visto como un
acto exclusivamente individualista a ser reconocido como un proceso sistémico
basado en el compromiso colaborativo y la responsabilidad compartida. Este
marco teórico ofrece un paradigma analítico importante para dilucidar los
mecanismos operativos de las redes delictivas transnacionales, subrayando su
adaptabilidad, capacidad de expansión y estructuras de gobernanza informales.
De
manera complementaria, los mercados ilícitos pueden conceptualizarse como
entornos económicos regidos por incentivos, dinámicas de poder y marcos
regulatorios inherentes. Por lo tanto, la teoría de la empresa delictiva
integra de manera competente la interacción entre las organizaciones
delictivas, los movimientos transnacionales y la dinámica de los mercados
ilegales (Pedraza-Estrada, 2018).
En una
línea analítica similar, la teoría general de los sistemas sociales interpreta
el crimen organizado como un fenómeno estructurado, relativamente estable y
jerárquico, organizado a través de colectivos que operan de manera coordinada y
sostenida en el tiempo. Esta perspectiva se basa en la afirmación de que estas
organizaciones encarnan normas internas, una división funcional del trabajo y
un liderazgo capaz de instituir mecanismos de control y coordinación análogos a
los presentes en las organizaciones formales.
De
esta manera, la teoría facilita el esclarecimiento de los procesos implicados
en la formación, el mantenimiento y la replicación de las entidades delictivas,
así como su capacidad para adaptarse a las intervenciones estatales y a la
dinámica del mercado legítimo. En consecuencia, es esencial analizar las
operaciones internas de estas organizaciones para comprender sus implicaciones
sociales, económicas y políticas en los contextos en los que existen (Guerra,
2023).
Por el
contrario, el marco económico relativo a los productos ilícitos percibe la
delincuencia desde una perspectiva económica racional, conceptualizando los
bienes y servicios prohibidos como entidades que responden a la dinámica del
mercado. Dentro de este marco analítico, la presencia de la ilegalidad no
extingue la demanda, sino que la redirige hacia redes informales en las que
interactúan distintos grados de riesgo, costo y beneficio. En consecuencia, la
fijación de precios de los productos ilícitos incorpora primas asociadas a las
amenazas que representan la aplicación de la ley estatal, la violencia y la
ambigüedad legal.
En
este entorno, los actores delictivos participan en procesos calculados de toma
de decisiones destinados a optimizar las ganancias y minimizar las pérdidas,
estableciendo así marcos económicos clandestinos relativamente estables. Esta
perspectiva aclara la manera en que las intervenciones regulatorias
gubernamentales configuran el surgimiento de mercados ilegales y la
adaptabilidad de las empresas delictivas, estableciendo así una correlación
directa entre las variables económicas, el crimen organizado y la dinámica de
los mercados ilegales (Raffo, 2011).
En
última instancia, el marco teórico sobre las vías delictivas se basa en
observaciones empíricas que aclaran la estructura operativa del tráfico de
drogas a través de redes transnacionales organizadas, en las que los
movimientos de narcóticos siguen trayectorias relativamente consistentes entre
los países de origen, tránsito y destino. Dentro de este paradigma, las rutas
no se establecen arbitrariamente, sino que están dictadas por la eficiencia
logística, la mitigación de los riesgos y la explotación de las deficiencias
institucionales.
Además,
los nodos específicos de la infraestructura criminal asumen funciones
estratégicas que refuerzan el concepto de gobernanza ilegal en ciertas regiones
geográficas. En consecuencia, las rutas se consolidan como marcos delictivos
dinámicos que se reestructuran continuamente en respuesta a las presiones
estatales y a la naturaleza cambiante del mercado ilegal.
Por lo
tanto, la teoría de las vías delictivas proporciona una lente conceptual a
través de la cual se pueden comprender las operaciones adaptativas del crimen
organizado y su capacidad para reorganizar perpetuamente sus rutas operativas
en respuesta a las iniciativas de aplicación de la ley. Como resultado, las
vías delictivas emergen como un elemento fundamental en la comprensión global
de los mercados ilegales (Chandra y Joba, 2015).
Estudios
empíricos alrededor del crimen organizado, las rutas transnacionales y los
mercados ilegales
En
esta sección se examinan los estudios empíricos que sustentan la comprensión de
los componentes estructurales asociados con la expansión y el afianzamiento de
la delincuencia organizada, junto con la formación de canales transnacionales y
mercados ilegales.
La
literatura revisada sugiere que este fenómeno no puede atribuirse a un
determinante singular; más bien, surge de la interacción de factores
institucionales, geográficos, económicos y tecnológicos que, cuando convergen,
establecen condiciones favorables para la continuación de las economías
criminales.
En
consecuencia, los estudios analizados facilitan la identificación de una
constelación de elementos estructurales que dilucidan la resiliencia y la
adaptabilidad de las redes delictivas en varios contextos.
Corrupción
y captura del Estado
Una
variable destacada que se ha observado de manera particularmente sólida y
detallada en la literatura empírica se refiere a la relación entre la
corrupción institucional y la proliferación del crimen organizado. La
corrupción funciona como un mecanismo de protección dentro de los marcos
políticos e institucionales que rigen los mercados ilícitos, lo que atenúa el
riesgo objetivo de acciones punitivas y permite la participación continua en
actividades ilegales.
En
este contexto, la expansión de la delincuencia organizada se agrava cuando las
estructuras gubernamentales son vulnerables a los acuerdos informales entre
funcionarios públicos y empresas delictivas.
Los
hallazgos empíricos articulados por Van Dijk (2007) corroboran esta correlación
a través de un marco analítico comparativo que postula que la corrupción es la
variable que ejerce la influencia más significativa en la interacción entre el
desempeño económico y el crimen organizado.
Debilidad
del Estado de derecho y del sistema de justicia
Además,
la investigación empírica indica que las deficiencias en el estado de derecho y
el sistema judicial son un factor determinante fundamental en el afianzamiento
de las organizaciones delictivas. Cuando los organismos encargados de hacer
cumplir la ley muestran una incapacidad para imponer sanciones de manera
consistente, el fenómeno de la impunidad surge como un incentivo sistémico para
la proliferación de la delincuencia organizada. Los análisis comparativos
revelan correlaciones significativas entre la existencia de la delincuencia
organizada y varios factores asociados con el estado de derecho, sobre todo la
autonomía judicial y la eficacia policial.
En los
análisis multivariantes realizados, los elementos institucionales del sistema
judicial y la aplicación de la ley están directamente relacionados con la
prevalencia de la delincuencia organizada y la corrupción. En consecuencia, en
entornos en los que la independencia judicial está comprometida y las
operaciones policiales no se centran en la prevención y la regulación efectiva,
las organizaciones delictivas tienden a fortalecer su dominio territorial,
establecer mecanismos para obtener rentas y mantener redes operativas
transnacionales (Van Dijk, 2007).
Geografía,
logística y configuración de rutas criminales
Otro
factor estructural delineado en la literatura existente se refiere a las
dimensiones geográficas y logísticas inherentes a los mercados ilícitos. Las
rutas transnacionales asociadas al tráfico de drogas se organizan
sistemáticamente de acuerdo con los gastos de transporte, la dinámica
fronteriza y las ventajas logísticas que confieren los territorios específicos,
incluidos los puertos, los nodos estratégicos y los corredores de tránsito. La
evidencia empírica cuantitativa derivada del análisis de redes aplicado a las
bolsas internacionales dentro de los mercados de criptomonedas demuestra que la
distancia geográfica entre las naciones disminuye la probabilidad de
interconexión entre las entidades delictivas.
En el
modelo 2 examinado por Giommoni et al. (2023), la variable distancia se
caracteriza por un coeficiente estadísticamente significativo de Estimación =
-0,041, lo que corrobora la idea de que la proximidad geográfica sigue
influyendo en la configuración de los flujos ilegales, a pesar de la
transformación digital de una parte sustancial del mercado. Este fenómeno puede
aclararse a través de la lógica del costo de fricción postulada por la teoría
de las rutas del crimen, que postula que los flujos ilegales tienden a unirse
en corredores logísticos relativamente eficientes y replicables.
Capacidad
estatal de control y reconfiguración de las redes criminales
La
capacidad del Estado para ejercer el control constituye un factor fundamental en
la dinámica operativa de los mercados ilícitos. La bibliografía existente
indica que las organizaciones delictivas emprenden adaptaciones estratégicas en
respuesta al aumento de los riesgos a los que se enfrentan en segmentos
específicos de sus rutas de tráfico, lo que resulta en desplazamientos,
fragmentación o reconfiguración de las cadenas de suministro ilegales. En la
investigación sobre los mercados de criptomonedas realizada por Giommoni et al.
(2023), se postula que las capacidades de ciberseguridad de los Estados están
inversamente correlacionadas con el volumen de conexiones salientes que
provienen de los países exportadores.
En el
modelo 2, GCI Exporter presenta un coeficiente estadísticamente significativo
con una estimación de -0,020. Estos hallazgos implican que la mejora de los
mecanismos de control estatales puede contribuir a atenuar las interconexiones
específicas dentro de las redes delictivas. Sin embargo, la evidencia empírica
sugiere además que tales intervenciones no erradican invariablemente los
mercados ilegales, sino que inducen modificaciones en sus configuraciones
estructurales, lo que influye en las rutas, los nodos y las metodologías
operativas.
Infraestructura
tecnológica y globalización digital de los mercados ilícitos
Las
investigaciones empíricas indican que la infraestructura tecnológica y los
procesos de la globalización digital han transformado significativamente la
dinámica operativa de los mercados ilícitos. El avance de la tecnología reduce
los gastos relacionados con la coordinación, la comunicación y las
transacciones financieras entre las organizaciones delictivas, lo que mejora el
alcance transnacional de estas redes.
En el
mismo análisis de redes realizado por Giommoni y otros (2023), se pone de
manifiesto que la sofisticación tecnológica del país importador muestra una
correlación positiva con la probabilidad de que existan conexiones asociadas
con el tráfico ilegal. En el modelo 2, la variable Importador de TIC presenta
un coeficiente estimado de 0.255, que es estadísticamente significativo.
Este
hallazgo facilita un discurso que sugiere que las capacidades digitales del
entorno facilitan las interacciones entre las entidades delictivas, fomentan la
proliferación de redes y mejoran la integración de canales híbridos que
fusionan las rutas físicas tradicionales con plataformas digitales para el
intercambio y la coordinación.
En
consecuencia, la globalización tecnológica se caracteriza por ser un factor
fundamental que mejora la escala y la complejidad de los mercados ilícitos
contemporáneos.
Estudios
empíricos alrededor del crimen organizado, las rutas transnacionales y los
mercados ilegales
Corrupción
y captura del Estado
A lo
largo de la historia, la corrupción se manifiesta como un elemento estructural
fundamental en la consolidación del crimen organizado, que funciona como una
salvaguarda política e institucional para los mercados ilegales. De hecho, la
proliferación de la delincuencia organizada como fenómeno social aumenta cuando
la corrupción reduce el riesgo objetivo de sanciones y fomenta la protección
institucional de las actividades ilícitas.
En
este sentido, los datos empíricos presentados por Van Dijk (2007) corroboran
esta correlación mediante un modelo comparativo que ilustra que la corrupción
ejerce la influencia más sustancial en el nexo entre el desempeño económico y
la prevalencia de la delincuencia organizada. Estos hallazgos refuerzan la
hipótesis de que la escalada de la corrupción facilita el establecimiento de
alianzas informales entre los funcionarios públicos y las redes delictivas, lo
que fortalece la estabilidad de los mercados ilegales y las rutas asociadas.
Debilidad
del Estado de derecho y del sistema de justicia
Además,
la fragilidad del estado de derecho y del sistema judicial se perfila como un
factor determinante fundamental en la consolidación de las organizaciones
delictivas. Cuando las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley
muestran su incapacidad para funcionar de manera consistente, la impunidad
actúa como un incentivo para la proliferación de economías ilegales.
Se ha
documentado correlaciones significativas entre la presencia del crimen
organizado y las variables asociadas con el estado de derecho, en particular la
independencia judicial y la eficacia policial. De tal manera, que en los
análisis multivariantes realizados, los componentes institucionales del sistema
judicial y de la aplicación de la ley están directamente relacionados con los
niveles de delincuencia organizada y corrupción. En consecuencia, la falta de
un poder judicial independiente y de fuerzas policiales profesionales
orientadas a la prevención permite a las organizaciones delictivas consolidar
su dominio territorial, extraer ingresos ilícitos y mantener redes operativas
transnacionales (Van Dijk, 2007).
Geografía,
logística y configuración de rutas criminales
Otro
componente estructural descubierto en la literatura empírica se refiere a las
facetas geográficas y logísticas de los mercados ilícitos. Las rutas
transnacionales se organizan sistemáticamente de acuerdo con los gastos de
transporte, la dinámica inherente a las fronteras y las ventajas logísticas que
confieren los territorios específicos, como los puertos, los nodos estratégicos
y los corredores de tránsito.
La
evidencia cuantitativa extraída del análisis de redes aplicado al tráfico
internacional a través de los mercados de criptomonedas indica que la distancia
geográfica entre las naciones disminuye la probabilidad de que se establezcan
conexiones entre los actores delictivos. En el modelo 2 examinado por Giommoni
et al. (2023), la variable distancia se caracteriza por un coeficiente de
estimación = -0,041 estadísticamente significativo, lo que corrobora la
afirmación de que la proximidad geográfica sigue influyendo en la configuración
de los flujos ilícitos, incluso en un contexto de mercado digitalizado.
Este
fenómeno se aclara a través de la lógica del costo de fricción postulada por la
teoría de rutas, que sugiere que los flujos ilegales tienden a concentrarse en
corredores logísticos relativamente eficientes y repetibles.
Capacidad
estatal de control y reconfiguración de las redes criminales
La
capacidad del estado para ejercer el control representa un factor determinante
crucial en la dinámica de los mercados ilegales. La bibliografía existente
aclara que las redes delictivas adoptan respuestas estratégicas cuando
segmentos específicos de las rutas se vuelven cada vez más peligrosos, lo que
provoca el desplazamiento, la fragmentación o la reconfiguración de los flujos
ilícitos. En la investigación sobre los mercados de criptomonedas llevada a
cabo por Giommoni al. (2023), las capacidades de ciberseguridad de los estados
están correlacionadas con una disminución de las conexiones salientes que
emanan de los países exportadores. En el modelo 2, la variable GCI Exporter se
asocia a un coeficiente de estimación estadísticamente significativo = -0,020.
Esta observación implica que el aumento de las capacidades de control del
Estado puede llevar a la atenuación de ciertos vínculos dentro de las redes
delictivas. Sin embargo, la evidencia empírica sugiere además que tales
intervenciones no erradican invariablemente los mercados ilegales, sino que
tienden a modificar sus configuraciones, alterando así las rutas, los nodos y
las estrategias operativas.
Infraestructura
tecnológica y globalización digital de los mercados ilícitos
Por
último, los estudios empíricos examinados demuestran que la infraestructura
tecnológica y los procesos de globalización digital han ampliado notablemente
el alcance de los mercados ilícitos. La integración de las tecnologías
digitales mitiga los costos de coordinación, comunicación y pago entre los
actores delictivos, lo que facilita la proliferación de redes transnacionales.
En el mismo análisis de red analizado por Giommoni et al. (2023), se deduce que
la sofisticación tecnológica del país importador aumenta la probabilidad de que
se establezcan conexiones con el tráfico ilegal. En el modelo 2, la variable de
las TIC presenta un coeficiente de estimación de 0,255, que es estadísticamente
significativo.
Este
hallazgo permite afirmar que las capacidades digitales del entorno mejoran las
transacciones e interacciones entre los actores delictivos, promoviendo así la
expansión de los mercados ilícitos y la integración de canales híbridos que
fusionan las rutas físicas tradicionales con los mecanismos operativos y de
coordinación digitales.
Los
hallazgos de la revisión de la literatura indican que el crecimiento del crimen
organizado y la consolidación de los mercados ilícitos están vinculados a
factores estructurales institucionales, territoriales y tecnológicos. De tal
manera, que la corrupción, la debilidad del estado de derecho, las ventajas
logísticas de lugares específicos y el desarrollo tecnológico se identifican
como factores facilitadores de las empresas delictivas transnacionales. De
forma que estos hallazgos se alinean con los puntos de vista académicos
contemporáneos que consideran que el crimen organizado es un sistema complejo
entrelazado con las estructuras económicas, políticas y sociales de los
estados-nación.
Además,
ña evidencia sugiere que la corrupción reduce los riesgos punitivos y fomenta
la tolerancia institucional ante las actividades ilegales. Esto coincide con
Ştefănoaia y Mihaela (2025), quienes sostienen que la corrupción sistémica y el
crimen organizado se refuerzan mutuamente, socavando la legitimidad del estado
y fomentando las economías criminales (Ştefănoaia y Mihaela, 2025). Del mismo
modo, los estudios sobre las políticas de control del crimen organizado indican
que la eficacia de la estrategia estatal depende en gran medida de la
integridad institucional, ya que la corrupción obstaculiza la capacidad de los
organismos judiciales y de seguridad para interactuar con los mercados ilícitos
(Fijnaut y Paoli, 2006). En consecuencia, este estudio apoya la idea de que la
corrupción no solo favorece el crimen organizado, sino que también refuerza su
presencia institucional en ciertos estados.
Asimismo,
las pruebas examinadas subrayan la fragilidad del estado de derecho como un
factor importante para reforzar las organizaciones delictivas. Las cuales
indican las limitaciones de los sistemas judiciales conducen a la impunidad, lo
que incentiva el crecimiento de las economías ilegales. Desde esta perspectiva
se ve corroborada por investigaciones que sugieren que el crimen organizado
florece en entornos con instituciones estatales estructuralmente deficientes o
un control territorial inadecuado (Haliti, 2021). Así también, las
investigaciones indican que centrarse únicamente en la represión criminal es
insuficiente contra la delincuencia organizada profundamente arraigada (Jansen
y Bruinsma, 1997). Por lo tanto, la fortaleza institucional es un factor
crítico para gestionar la expansión de las redes delictivas.
En
este contexto, la investigación enfatiza la importancia de la geografía y la
logística en la configuración de los canales delictivos. Los estudios revelan
que los centros logísticos estratégicos, como los puertos marítimos, facilitan
las actividades ilegales al facilitar el tránsito del contrabando. Las
investigaciones sobre las estructuras portuarias europeas muestran que se
convierten en sitios cruciales para el tráfico y el contrabando de drogas, lo
que permite a las organizaciones delictivas diversificarse y establecer redes
transnacionales (Trends in Organized Crime, 2020). Estos hallazgos subrayan la
importancia de los marcos espaciales y logísticos para influir en los mercados
ilegales, como lo demuestran los análisis de las rutas transnacionales.
Por
otra parte, este análisis también revela cómo la infraestructura tecnológica y
los procesos de globalización digital influyen en la proliferación de los
mercados ilegales. La investigación contemporánea indica que las redes
digitales han transformado el crimen organizado, fomentando marcos más
adaptables y descentralizados. Sullivan (2023) postula que las redes digitales
mejoran la coordinación entre los agentes delictivos en todas las regiones
(Sullivan, 2023). Además, los estudios sobre la mecánica del mercado ilícito
destacan que la globalización de las comunicaciones y las transacciones
financieras permite a las entidades delictivas adaptarse rápidamente a los
cambios en las regulaciones estatales (Dalinczuk, 2021).
Por
último, esta revisión se alinea con las teorías criminológicas que abordan la
creciente complejidad de los fenómenos del crimen organizado. La literatura
actual señala que las organizaciones delictivas funcionan a través de
estructuras adaptativas que vinculan las actividades ilegales con los mercados
legítimos y los actores institucionales. Autores como Levi (2014), sostiene que
el crimen organizado debe considerarse como un fenómeno heterogéneo y dinámico,
cuya adaptabilidad depende de la integración en contextos sociales y económicos
específicos (Levi, 2014). Del mismo modo, la investigación sobre las redes
delictivas transnacionales indica que la globalización económica ha ampliado
las oportunidades para los mercados ilícitos interconectados a nivel mundial
(Siegel, Kwok y Lo, 2019).
CONCLUSIONES
El
objetivo principal de este artículo académico fue realizar un examen exhaustivo
del crimen organizado, los mercados ilícitos y los factores estructurales que
contribuyen a su crecimiento en Ecuador, utilizando una revisión exhaustiva de
la literatura científica y los datos empíricos. El análisis de varios marcos
teóricos y estudios empíricos destaca que el crimen organizado es un fenómeno
complejo y dinámico que surge de la interacción de variables institucionales,
territoriales, económicas y tecnológicas. Por lo tanto, una comprensión
integral requiere un enfoque analítico que integre tanto los aspectos
organizativos de las redes delictivas como las condiciones estructurales que
permiten su persistencia en contextos particulares.
La
exploración teórica aclara que el crimen organizado puede entenderse como una
entidad racional y funcional, que opera bajo principios similares a los de las
organizaciones económicas, donde la coordinación, la división del trabajo y la
toma de decisiones estratégicas mantienen mercados ilegales relativamente
estables. Además, los marcos sistémicos sugieren que estas organizaciones
desarrollan mecanismos reguladores internos, jerarquías de liderazgo y sistemas
de control que mejoren su longevidad y adaptabilidad frente a las
intervenciones estatales. Además, la literatura económica sobre productos
ilícitos indica que la sostenibilidad de los mercados ilícitos se debe a la
demanda continua y a los incentivos económicos que impulsan la organización de
empresas delictivas con el objetivo de maximizar las ganancias y minimizar los
riesgos.
Posteriormente,
la evidencia empírica examinada corrobora que el auge de la delincuencia
organizada está estrechamente vinculado a los factores estructurales que
mejoran su eficacia operativa. Estos factores abarcan la corrupción
institucional y la subversión de las funciones estatales, que disminuyen los
riesgos sancionadores percibidos, salvaguardando así las empresas ilegales; la
fragilidad de los marcos legales y del sistema judicial, que fomentan
condiciones de impunidad que conducen a la expansión de las redes delictivas; y
las ventajas geográficas y logísticas que presentan ciertas regiones para
establecer rutas de tráfico transnacional. En este sentido, la literatura
revisada indica que los corredores logísticos, los puertos y los nodos
estratégicos influyen significativamente en los mercados ilegales y en la
distribución global de productos ilícitos.
En
última instancia, la investigación empírica indica que los avances tecnológicos
y los procesos de globalización digital han ampliado notablemente el alcance
operativo de las redes delictivas. La proliferación de tecnologías de
comunicación y mecanismos de intercambio digital ha reducido los costos de
coordinación entre las entidades delictivas y ha facilitado el surgimiento de
estructuras transnacionales más ágiles y descentralizadas. En consecuencia, los
mercados ilícitos contemporáneos hacen converger cada vez más las rutas físicas
tradicionales con las plataformas digitales, lo que mejora su escala operativa
y las interconexiones entre las redes delictivas.
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[*] Magister en Criminología, delincuencia y
victimología Universidad Católica de Cuenca
https://orcid.org/0009-0003-9857-3615
ramon.penafiel@ucacue.edu.ec
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Magister en Criminología, delincuencia y victimología. Universidad Católica de
Cuenca, Campus Universitario Azogues https://orcid.org/0009-0009-3547-5632 blanca.mendez@ucacue.edu.ec
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Magister en Derecho Constitucional mención Derecho Procesal Constitucional.
Universidad Católica de Cuenca, Campus Universitario Azogues https://orcid.org/0000-0002-7390-1999
xavier.humala@ucacue.edu.ec
[*]
Máster en Comunicación y Marketing Político Universidad Católica de Cuenca,
Campus Universitario Azogues https://orcid.org/0009-0002-5758-2251 marcelo.cordero@ucacue.edu.ec
Magister en Psicología mención Psicología Forense y Peritaje
Psicológico. Universidad Católica de Cuenca, Campus Universitario Azogue https://orcid.org/0009-0007-9846-2789
alvaro.cumbe@ucacue.edu.ec